Hoy nos hemos levantado muy pronto, serian las 08:00 de la mañana, y ya estábamos superactivos -cosa rara-. El día estaba gris, y aunque tenía toda la pinta de caer el diluvio universal, daba la impresión de que el tiempo aguantaría. Eso sí, el suelo estaba muy humedo, de manera que ya imaginábamos que el asfalto estaría igual de resbaladizo. A la hora de cargar las motos, hemos colocado toda la carga muy fácilmente y sin apenas esfuerzo . Normalmente el ritual de cargar suele ser de media hora, y hoy en 10 minutos ya estábamos listos para partir, no sin antes limpiar la cabaña a conciencia, ya que en este camping, si la encuentran sucia, nos cobran 100 kr. de “multa”. En este punto hemos de decir que las cabañas siempre nos las hemos encontrado limpias y ordenadas, de manera que nos hemos aplicado en la limpieza, en todas las que hemos pernoctado.
A eso de las 09:00 poníamos primera y ya estabamos en ruta por la E10 dirección Svolvær. El asfalto está efectivamente muy humedo, de manera que circulamos con precaución admirando el paisaje. Pasamos por diferentes túneles -alguno bajo el mar- y en una recta, adelantamos a un tractor con remolque con un cartel bien visible, donde se leía “Denmark – Nordkapp”!!!!! ¿Como? Lo de este hombre es admirable!! A esas velocidades, no me imagino cuánto tiempo va a invertir en realizar este viaje… perdón, debería de decir… proeza. Continuamos por la E10 hasta llegar a Svolvær, y nos dirigimos a una plaza en el mismo puerto. En medio de esta plaza, hay una pequeña cabaña y ahí venden los tiquets para realizar el viaje al Trollfjord (400 Kr – 3:00 hr). Hay unas 7 o 8 salidas cada día, aunque algunas estan cerradas con antelación, ya que también se hacen reservas a grupos de un día para otro. Finalmente cogemos un par de pasajes para el viaje de las 11:00, y como todavía nos falta una hora, damos una vuelta por el centro de la población. En la misma plaza encontramos la Oficina de Turismo de las Islas Lofoten, y preguntamos por el ferry de Moskenes a Bødo.
Según los horarios que nos facilitan -no con mucha simpatía-, hemos contratado el viaje a Trollfjord demasiado tarde. Calculamos que a las 14:00 volvemos del Trollfjord, entre comer y hacer toda la carretera hasta Moskenes, tendríamos de coger el ferry de las 21:00 o las 22:00. De modo que seguramente llegaríamos a Bødo a las 00:00/00:30 de la noche… imposible conseguir bungalow a esa hora (normalmente las recepciones de los campings cierran entre las 20:00 y las 22:00, aunque siempre hay excepciones). De modo que decidimos que al acabar el viaje en barco, buscaremos algún sitio para comer y en el mismo Svolvær embarcaremos en el ferry hasta Skutvik (02:00 h), y de ahí a Bødo por a E6 y la 80. Con toda la tranquilidad del mundo, dejamos las motos en la misma plaza con toda la carga. Hay que recalcar que Noruega es
Trollfjord
un país muy seguro, donde los índices de delicuencia son casi nulos. No es de estrañar que los motoristas dejen sus cascos -incluso cazadoras- encima la moto.
Finalmente embarcamos en un antiguo barco pesquero y salimos a mar abierto, para entrar en un Fiordo (creo que se llamaba Raftsundet) donde , al cabo de media hora hacemos un parada para… pescar!!! Nos facilitan una especie de ovillos con cuerda de pescar y durante media hora nos dedicamos a ver si pican. Finalmente entre todos los pasajeros (incluïdo Hector) conseguimos varios peces que uno de los marineros se encarga de hacer “desaparecer” dirección la cocina del barco… (o eso pensábamos). Al poco rato giramos a la izquierda y entramos en un fiordo bastante estrecho y pequeño, con unas montañas muy altas con paredes muy lisas y empinadas. Casi al final del fiordo, el barco se acerca a tan solo medio metro de una de las paredes y se sitúa debajo de una pequeña cascada, provocando que algún pasajero tenga que salir de su asiento si no quiere recibir una buena ducha. El fiordo en sí mismo no es muy espectacular y nos da la sensación de haber gastado inútilmente el dinero. Damos media vuelta y volvemos a Svolvær por la misma ruta. Al poco rato vuelve a aparecer el “marinero” del pescado con un par de cubos, llenos de pan mojado y los peces que hemos pescado anteriormente. Se situa en la proa del barco y empieza a lanzar pan al agua. A los 10 minutos empiezan a aparecer gaviotas y en un momento estamos rodeados de no menos de 20 gaviotas volando a menos de 5 metros del barco… Uauuu!! esto empieza a ponerse interesante. Lógicamente, todo el mundo empieza a sacar las cámaras de fotos. En un momento el “marinero” saca uno de los pescados y lo empieza a agitar a lo alto, y al poco rato vemos como a lo lejos tres aguilas se acercan a toda velocidad hacia donde estamos. En un minuto tenemos tres Aguilas Marina de cola blanca volando a unos 5 metros y esto sí que es realmente espectacular. El “marinero” lanza los peces al aire y las aguilas los cazan al vuelo… el momento es fantástico y pensamos que realmente ha valido la pena hacer el viaje al Trollfjord. Resumiendo… El viaje es muy recomendable, más por poder ver aguilas de cola blanca casi a tocar de manos, que por el Trollfjord en sí.
Aguila de cola blanca (Haliaetus Albicilla – Pigargo Europeo) De nuestro viaje a trollfjord
Una vez estamos otra vez en tierra decidimos buscar un sitio para comer, y aún sabiendo que los precios no van a ser realmente baratos -y más en el centro de Svolvær-, entramos en el restaurante Bacalao y pedimos una Whale Hamburger y Coalfish Hamburger. Mmmmm… Buenísimas. Mientras afuera ya hace bastante rato que está lloviendo.
Llegada la hora de coger el ferry, nos dirigimos al puerto y pagamos 180 Kr. por moto y persona. Al entrar en mar abierto nos indican que las motos tienen que ir atadas. Nos dirigimos hacia el bar (por norma general está prohibído la estancia en los vehículos una vez el ferry está en marcha) y ahí ya nos cae el diluvio universal… Qué manera de llover. Al llegar a Skutvik nos vestimos con los trajes de lluvia y empezamos a conducir bajo una cortina de agua que nos dificulta bastante la visibilidad. Cogemos la 81 y pasando por Hamarøy bordeamos el Prestedfjorden hasta llegar a Ulvsvåg donde giramos a la derecha para incorporarnos a la E6 dirección Bødo. La carretera es muy bonita pero -y aunque ya no llueve con la intensidad de antes- drena fatal, y personalmente me concentro bastante esquivando los enormes charcos que la lluvia provoca. Pasamos varios túneles -muy fríos- y finalmente llegamos a Fauske. Hemos hecho 180 Km desde el ferry y aunque nos encontramos cansados decidimos llegar hasta las puertas de la carretera 17 ya que tan sólo hay 50 km.
ROM en el inicio de la E17 -recomendable-
Ya con el frío en los huesos y agotados de tanta lluvia, llegamos al cruce con la 17 y vemos un cartel en el que pone -ROM- (habitaciones). Paramos y una señora muy simpática nos alquila una habitación con cocina comunitaria por 250 Kr. Baratísimo. Las ROM son la opción más económica para dormir en Noruega. Eso sí ,el personal es de lo más variopinto. Con nosotros hay una pareja de alemanes que no hablan ni pizca de inglés, pero se empeñan en hablar como si fueramos del centro de Berlín, otro alemán que tiene una pinta de borrachín que por lo que se ve, sólo le interesa el Barça, el fútbol y las islas canarias -como mínimo a este se le entiende- y una chica que no para de hablar por el móbil.
Una vez cenados, miramos la ruta de mañana por la 17 y recordamos el viaje al trollfjord de la mañana y el diluvio de la tarde. Aun así… todo vale la pena.
Salut
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Escrito en Cronica
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