17 Agosto 2009 [Dragswik - Bergen] 242 Km
Ayer por la noche acordamos en levantarnos temprano para poder disfrutar el máximo de horas en visitar la ciudad de Bergen. De modo que en nuestra diminuta cabaña suena el despertador más pronto de lo normal y a las 08:00 de la mañana ya estamos poniendo la primera y saliendo con terreno seco en dirección a Bergen por la 55. Vamos bordeando el majestuoso Sognefjord y realmente te das cuenta de la calidad de vida que tienen la gente en Noruega, especialmente en esta parte del país. Por todas partes se ven casitas unifamiliares con su jardín y embarcadero privado que són una auténtica maravilla. Además, te das realmente cuenta de que sus habitantes són muy patriotas, ya que és muy común tener en el jardín un mastil -de no menos de 5 mts- con la bandera de Noruega. No llueve, y el cielo esta parcialmente nublado con lo que el paseo es un gustazo y de vez en cuando, el sol nos regala con alguna rayo colándose entre las nubes e iluminando alguna casita como si de un foco se tratase. Y si a todo eso le sumas el paisaje agreste y verde que lo rodea, pues la imagen es de cine. Os recomiendo este tramo…
La carretera va bordeando también pequeños “entrantes” o fiordos menores además de algunos túneles -algunos de más de 10 Km-. Una vez pasado Høyanger, llegamos a Lavik donde inmediatamente entramos en la zona de embarque del ferry (35 min) que nos lleva a Oppedal. Una vez desembarcados en la otra orilla, cogemos la E39 y ya no la dejamos hasta llegar a Bergen. Vamos pasando tuneles, bordeando fiordos y atravesando bosques y al pasar Hylkje giramos a la izquierda -al lado del hipódromo- y entramos en el Camping Bergen. La cabaña és enorme y no demasiada cara, la mejor que hemos tenido hasta ahora. Rápidamente dejamos el equipaje y aprovechando el sol que calienta de lo lindo, nos plantamos en menos de media hora, en el puerto de Bergen con sus típicas casitas de colores una al lado de otra.
Aparcamos las motos en el mismo puerto y nos dirijimos hacia el mercado de pescado que está al aire libre. Es curioso, ya que en él trabajan muchísimos españoles -principalmente estudiantes haciendo Erasmus-, de modo que es bastante común escuchar a la gente hablar castellano por entre las diferentes paradas.
En nuestro caso al ser catalanes, volvemos la cabeza al escuchar a una chica hablar catalan, y finalmente nos convence para comprar una Langosta noruega. Buenísima!!! Y cara!!! Bueno no… Carísima!!!! Pero como estamos de vacaciones nos da igual y delante justo de la parada nos zampamos el bogavante que en otra parada nos han cocinado -previo pago de unas Coronas-.
Ya con el estómago lleno visitamos los alrededores de Bryggen -típicas casitas de colores del puerto- y después subimos con el cremallera a un mirador desde el que se ve todo Bergen. Nos tiramos un buen rato disfrutando de las vistas y para bajar decidimos “olvidarnos” de el cremallera y bajamos por el camino que va serpenteando por la montaña. El resto del día lo dedicamos a pasear por el casco viejo y alrededores. Finalmente la lluvia aparece y ponemos punto y final a la visita. Entramos en el camping justo un instante antes de que empiece a llover con intensidad.
Día muy tranquio, que ya nos tocaba.
Salut
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